No te fuiste de la relación con el corazón roto, hay una parte tuya que ni siquiera encuentras y que además no recuerdas cuando perdiste. Hay algo que muy pocas personas nombran cuando hablan de ruptura, es de esa parte tuya que quedó relegada, escondida e invisible, fuiste poco a poco dejando de ser tú y eso DUELE

¿recuerdas aquel vestido bonito que solías ponerte?, ¿quizá aquella música con la que creciste y que hace años que no escuchas?, o esos amigos de los que te fuiste alejando apenas sin darte cuenta; dejaste de opinar fuerte, de reírte a carcajadas, de bailar, de ser espontánea…¿qué dejaste de hacer porque a él lo irritaba?.

Poco a poco, por miedo a perder a tu pareja, fuiste renunciando a lo que amabas, ¿qué ironía verdad?, precisamente por “amor”. Renunciaste para no perderle y aún así, “lo perdiste”.

Cuando rompiste con tu ex, quizá no te dolió tanto como “la culpa” de…”con todo lo que di e hice”. Fuiste llenando un cajón de todas aquellas cosas que te encantaban y eso duele mas que la propia ruptura. Un cajón lleno de sueños, ilusiones, experiencias, con tal de no provocar una discusión mas.

Tu relación donde había amor real, comienzas a sentir la necesidad de apego y tienes que hacerte chiquitita para “caber” en la relación y aquí comienza el verdadero dolor, te has perdido a ti mism@.

¿POR QUÉ LO HACES?

Estás diseñad@ para el apego, instintivamente sabes que necesitas adaptarte al medio y entonces lo haces erróneamente acallando tu esencia, lo que tú eres, necesitas caber, encajar, ser aceptada porque el peligro de perder a la persona existe, entonces entras en modo supervivencia y ahí pierdes tu libertad confundiendo adaptación con apego inseguro. Tu sistema nervioso no distingue bien entre “me abandona mi pareja” y “estoy en peligro.

Cuando la necesidad de adaptación se vuelve crónica, dejas de saber cuando es adaptación y cuando empieza la renuncia. Si dudas entre estos dos conceptos, es que te has perdido.

Y cuando la relación acaba, te quedas con una pregunta que nadie te enseñó a responder, ¿y ahora quien soy yo?

LA RECUPERACIÓN MAS OLVIDADA

Habrás escuchado lo importante que es aprender a estar sol@, cerrar ciclos y superar duelos, pero….¿te ha hablado alguien de cómo recuperar tu identidad?, no se trata de volver a ser quien eras antes —ese regreso no existe y tampoco es lo que necesitas. Se trata de integrar lo que viviste y construir una versión de ti que ya no necesita achicarse para ser querida.

Eso es posible. Y empieza con algo mucho más sencillo de lo que imaginas.

DOS EJERCICIOS PARA EMPEZAR HOY.

Escribe sin filtro en un papel diez cosas que dejaste de hacer mientras estabas en pareja, no necesitas cosas grandes, vamos paso a paso; no pienses, deja que salga y esta misma semana comienza haciendo una, sólo una, la mas pequeñita.

La pregunta espejo; frente al espejo, tómate unos minutos mirándote fijamente a los ojos, sólo a los ojos y responde ¿Qué parte de mí lleva más tiempo esperando que le preste atención?” escribe la respuesta y mírala con compasión, no hay culpa ni juicio, sólo verdad.

NO TIENES QUE RECONSTRUIRTE DE GOLPE, TAMPOCO TIENES QUE HACERLO SOL@.

El primer paso es saber que hay partes tuyas que necesitan ser escuchadas.

Si esto te resuena, si sientes que cuando tu ex se fue una parte tuya se marchó con él, es el momento de volver a ti. Si sientes que saliste de esa relación siendo menos de lo que eras cuando entraste, esto es para ti. No estás rot@, sólo necesitas ver que aquella parte que perdiste, está al otro lado y que está deseando reencontrarse contigo. Hay algo que ya ha comenzado a moverse.

Llamada de valoración gratuita

Agéndala ahora

Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.