¡Estás exagerando, no es para tanto!

¿Te suena esto? ¡madre mía pero de donde te sacas eso!

Aparentemente, tu relación funciona aunque notas un nudo en el estómago de vez en cuando que te hace pensar que algo no va bien.

Resulta que expresas un pensamiento, una emoción y es motivo de conflicto, tú, acabas pidiendo perdón porque te sientes mal e ¡incluso culpable!.

¿con quien hablas?, ¿Dónde estabas?, ¡llegas tarde!, ¡no me habías dicho que…! tu lo interpretas como amor profundo, que está loco por ti, sin embargo, ese nudo en el estómago se hace un poco mas grande…y de nuevo, vuelves a pedir perdón porque te mata la culpa. No te prohíbe hacer nada, pero utiliza la sutileza para hacer comentarios negativos sobre tus logros, tu familia, tus amigos, tu entorno laboral…

Te propongo un ejercicio, coge papel y lápiz y escribe 3 cosas que no permitirías de cualquier otra persona de tu entorno; cuando hayas acabado, escribe debajo, ¿para qué se lo permito a él/ella? y sin pensar, escribe deprisa. Después, con detenimiento, léelo y déjate sentir.

Pasa un tiempo y te ves inmersa en planes que sólo le gustan a él /ella, casi te olvidas de lo que a ti te hace sonreír, ilusión o simplemente te apetece; te percatas que casi estás desconectad@ de ti porque sólo le complaces a él/ella, además, no te atreves a decirl@ que no o a debatir en una conversación, mostrar tu punto de vista siempre que sea el contrario, evitas confrontaciones con ese nudo en el estómago que ya es una bola, y eso te hace sentir en desigualdad.

¿eres tú la/el que busca la reconciliación? quien analiza lo que pasó y por mantener la estabilidad de tu relación acabas pidiendo perdón, ¿Dónde está su responsabilidad? te preguntas, mientras sobrepasas el límite de tu paz mental.

Poner límites al otro, no es un ataque, es un gesto de amor propio que no sólo te beneficia a ti, sino a tu relación. Si al poner líneas rojas, el otro se enfada o se indigna, es porque se está beneficiando de tu falta de límites.

Haz este test y observa el resultado.

1º ¿eliges tus palabras y actos con excesivo cuidado?

2º ¿sientes que eres demasiado intensa en tus emociones?

3º ¿has empezado a perder tu red de seguridad?

4º ¿estás fatigada emocionalmente?

5º ¿tu pareja te hace sentir que tus logros son obligaciones?

Si has identificado que tus líneas rojas se están desdibujando y no sabes cómo empezar a marcarlas, no tienes que hacerlo a solas. Te acompaño a trazar junt@s el mapa para que vuelvas a ser tu prioridad.

Llamada de valoración gratuita

Agéndala ahora

Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.